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Preparemos en este Adviento la venida del Señor.

Divino Niño: Procesión y Misa el Domingo 16, Catedral St George’s, a la 1:00 pm

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Novena al Divino Niño Jesús

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón.

 

Niño amable de mi vida,
consuelo de los cristianos,
la gracia que necesito
pongo en tus benditas manos.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón.

 

Tú que sabes mis pesares
pues todos te los confío,
da la paz a los turbados
y alivio al corazón mío.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón.

 

Y aunque tu amor no merezco,
no recurriré a ti en vano
pues eres Hijo de Dios
consuelo del cristiano.

 

Oh Divino Niño y
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón

 

Acuérdate, oh niño santo,
que jamás se oyó decir
que alguno te haya implorado
sin tu auxilio recibir.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón

 

Por eso con fe y confianza,
humildes y arrepentidos,
llenos de amor y confianza,
tu protección te pedimos.

 

Oh Divino Niño
Mi Dios y Señor:
Tú serás el Dueño
de mi corazón.

La devoción al Divino Niño Jesús se habría iniciado en el Monte Carmelo.

Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma.

Más tarde San Antonio de Padua fue un devoto tan entusiasta del Niño Jesús que según las imágenes que de él se conservan, mereció que el Divino Niño se le apareciera.

Otro santo al que se le presenta en las imágenes teniendo entre sus brazos al Niño Jesús es San Cayetano, el cual lo que necesitaba pedir lo pedía por los méritos de la infancia de Jesús.

Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron Santa Teresa y San Juan de la Cruz.

Santa Teresa de Jesús le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.

Millones de creyentes han hecho la experiencia de pedir favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús y han conseguido maravillas. Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Queremos honrar la infancia de Jesús y darle gracias por haber nacido en Belén para salvarnos.

Desde hace unos trescientos años la devoción al Niño Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América, Asia, Africa y Oceanía. Las gentes empezaron a experimentar que cuando piden favores a Dios por los méritos de la infancia de Jesús consiguen maravillas.

Existen alrededor de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentran: El Niño Jesús de Praga, en Checoslovaquia; el Santo Niño de Atocha, en México; el Divino Niño de Arenzano, en Italia y el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia, entre otros.

En el bello país de Colombia, al sur de la ciudad de Bogotá, en el Barrio 20 de Julio, donde los P. Salesianos tienen un magnífico templo dedicado a Jesús Nuestro Señor en su Santa Infancia, afamadamente conocida como el Divino Niño Jesús, cuya devoción abarca todo el continente americano, desde Tierra del Fuego hasta Alaska, inclusive en partes de Europa y África.

En el año 1636 Nuestro Señor le hizo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento esta promesa: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y tu oración será escuchada”.


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