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FELICES PASCUAS DE RESURRECCION: Que la Vida de Cristo Resucitado llene tu vida

Enseñanzas Papa FRANCISCO

05 Febrero 2014   Audiencia general

la-eucaristia

Sacramento de la EUCARISTIA

“Ir a Misa los domingo para rezar, para recibir la comunión, el Cuerpo de Jesucristo que nos salva, nos perdona, nos une al Padre”.

“Es importante que los niños se preparen bien para la Primera Comunión y que ningún niño se quede sin hacerla. Porque es el primer paso de esta pertenencia a Jesucristo fuerte, fuerte después del Bautismo y la Confirmación”.

La Eucaristía, corazón de la iniciación cristiana y fuente de la vida de la Iglesia. Lo que vemos cuando nos reunimos para celebrar la Misa, nos ayuda a introducirnos en el Misterio. En el centro encontramos el altar, una mesa preparada, que nos hace pensar en un banquete. Sobre la mesa, hay una cruz, para indicarnos que en ese altar se ofrece el sacrificio de Cristo: Él es el alimento que recibimos bajo las especies del pan y del vino. Y junto a la mesa, está el ambón, desde donde se proclama la Palabra de Dios, mediante la que el Señor nos habla.

Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, realiza el memorial de la Pascua del Señor, en el que Cristo se hace misteriosamente presente y nosotros podemos participar, “comulgar”, en su pasión, muerte y resurrección. Así, la Eucaristía nos configura de modo único y profundo con Jesús, renovando nuestro corazón, nuestra existencia y nuestra relación con Él y con los hermanos, y nos hace pregustar la comunión con el Padre en el banquete del Reino de los cielos.

 

 

 

 

29 Enero 2014    Audiencia general

 Sobre el SACRAMENTO de la CONFIRMACION

11El término “CONFIRMACIÓN” nos recuerda que este Sacramento aporta un crecimiento de la gracia bautismal: nos une más firmemente a Cristo; lleva a cumplimiento nuestro vínculo con la Iglesia; nos da una especial fuerza del Espíritu Santo para difundir y defender la fe, para confesar el nombre de Cristo y para no avergonzarnos nunca de su cruz.

 “La Confirmación, como todo Sacramento, no es obra de los hombres, sino de Dios, el cual cuida nuestra vida para plasmar la imagen de su Hijo, para hacernos capaces de amar como Él. Él lo hace infundiendo en nosotros su Espíritu Santo, cuya acción impregna a toda la persona y toda la vida”.

Comúnmente se habla del sacramento de la “confirmación”, palabra que significa “unción”. Y, de hecho, a través del aceite llamado “sagrado crisma”, somos conformados, en la potencia del Espíritu, a Jesucristo, el cual es el único y verdadero “ungido”, el “Mesías”, el Santo de Dios.

Los siete DONES del ESPIRITU SANTO son: la Sabiduría, el Intelecto, el Consejo, la Fortaleza, la Ciencia, la Piedad y el Temor de Dios. Estos dones nos han sido dados con el Espíritu Santo en el sacramento de la Confirmación.

Cuando acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón y lo dejamos actuar, Cristo mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestras vidas, a través de nosotros.

 

 

 

 

23 Enero 2014 Sobre CELOS, ENVIDIAS y MURMURACIONES

«Los celos, las envidias y las murmuraciones destruyen a las comunidades cristianas»

“La persona envidiosa, la persona celosa es una persona amarga: no sabe cantar, no sabe alabar, no sabe lo que es la alegría, siempre se fija ‘en lo que tiene aquel que yo no tengo’. Y esto lo lleva a la amargura, una amargura que se traslada a toda la comunidad”

“Así funcionan los celos en nuestros corazones, es una inquietud mala, que no tolera que un hermano o una hermana tenga cualquier cosa que yo no tengo”. Saúl, “en vez de alabar a Dios, como hacían las mujeres de Israel, por esta victoria, prefiere encerrarse en sí mismo, amargarse” y “cocinar sus sentimientos en el caldo de la amargura”.

“La envidia lleva a asesinar. La envidia lleva al asesinato. Ha sido esta puerta, la puerta de la envidia, por la que el diablo ha entrado en el mundo. La Biblia dice: ‘Por la envidia del diablo entro en el mal en el mundo’. La envidia y los celos abren las puertas a todas las cosas malas. También divide la comunidad. Una comunidad cristiana, cuando sufre, algunos de sus miembros, de envidia, de celos, termina dividida: unos contra los otros. Es un veneno fuerte este. Es un veneno que encontramos en la primera página de la Biblia con Caín”.

 

15 Enero 2014. Audiencia General

“Todos estamos llamados, a pesar de nuestras limitaciones, a anunciar a los demás la gracia recibida en el bautismo. Somos una comunidad, y vivir juntos nuestra fe no es un adorno, sino algo esencial de la vida cristiana, del testimonio y de la evangelización”

Ser discípulos y misioneros del Evangelio, con palabras y obras, siempre y en todo lugar, el Señor cuenta con nosotros, pidámosle que a través de la gracia del Bautismo podamos ser instrumentos de las bendiciones de Dios para todo el mundo.

El bautismo nos hace transformarnos en miembros del Cuerpo de Cristo y del Pueblo de Dios.

 

9 Enero 2014

«El amor cristiano es concreto, no es el amor de las telenovelas»

“El primer criterio: amar con las obras, no con las palabras. ¡Las palabras se las lleva el viento. Hoy están, mañana no. Segundo criterio de concreción: en el amor es más importante dar que recibir. El que ama da, da… Da cosas, da vida, se da a sí mismo a Dios y a los demás”

 

8 Enero 2014

Audiencia general: Sobre el BAUTISMO

«El Bautismo es el sacramento sobre el que se fundamenta nuestra fe y nos hace miembros vivos de Cristo y de su Iglesia. No es un simple rito o un hecho formal, es un acto que afecta en profundidad la existencia. Por él, nos sumergimos en la fuente inagotable de vida, que proviene de la muerte de Jesús. Así podemos vivir una vida nueva, de comunión con Dios y con los hermanos».

“No es lo mismo, un niño bautizado o un niño no bautizado. No es lo mismo una persona bautizada o una persona no bautizada. Nosotros con el bautismo somos sumergidos en la fuente inagotable de la vida que es la muerte de Jesús, el más grande acto de amor de toda la historia; y gracias a este amor podemos vivir una nueva vida, ya no a merced del mal, el pecado y la muerte, sino en comunión con Dios y con los hermanos”

Aquí el video del Papa. Los últimos 4 minutos, íntegro en español.

 

 

6 Enero 2014

Sobre ser guiados por la estrella:

 

20 Diciembre 2013

«El silencio es la nube que cubre el misterio de nuestra relación con el Señor, de nuestra santidad y de nuestros pecados»

“El Señor siempre cuidó el misterio y cubrió el misterio. No hizo publicidad del mismo. Un misterio que hace publicidad de sí mismo no es cristiano, no es el misterio de Dios: ¡Es un misterio falso! Y esto es lo que le sucedió a la Virgen aquí, cuando recibe a si Hijo: el misterio de su maternidad virginal está cubierto. ¡Cubierto toda la vida! Y Ella lo sabía. Esta sombra de Dios en nuestra vida, nos ayuda a descubrir nuestro misterio: nuestro misterio del encuentro con el Señor, nuestro misterio del camino de la vida con el Señor”.

 

 

Cuatro detalles del Papa Francisco, para que los leas y los pienses:

1.- «Dios nunca se cansa de perdonarnos. Nos da un abrazo que nos regenera y nos permite levantarnos y retomar de nuevo el camino»

“El Espíritu Santo nos trae el perdón de Dios “pasando a través” de las llagas de Jesús. Estas llagas que Él ha querido conservar, incluso en este momento en el Cielo, Él le hace ver al Padre las llagas con las que nos ha rescatado. Por la fuerza de estas llagas nuestros pecados son perdonados, así Jesús ha dado su vida por nuestra paz, por nuestra alegría, por la gracia de nuestra alma, por el perdón de nuestros pecados”

 

2.- “Los ancianos son los que nos traen la historia, la doctrina, la fe y nos la dan en herencia”

“Un pueblo que no custodia a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria, ha perdido la memoria. Oremos por nuestros abuelos, nuestras abuelas, que tantas veces han tenido un papel heroico en la transmisión de la fe en tiempo de persecución”

 

3.- “Dios nos salve del espíritu mundano que negocia todo”

“Lo que nos consuela es que ante este camino que hace el espíritu del mundo, el príncipe de este mundo, el camino de infidelidad, siempre permanece el Señor que no puede renegar de sí mismo, el Fiel: Él siempre nos espera, Él nos ama tanto y Él nos perdona cuando nosotros, arrepentidos vamos a Él, Dios fiel ante su pueblo, que no es fiel”

 

4.- “La fuerza del hombre es la oración y la oración del hombre humilde es la debilidad de Dios”

“Recordemos siempre que Dios tiene fuerza, cuando él quiere que cambie todo. ‘Todo fue modelado de nuevo’, dice. Él es capaz de modelar todo de nuevo, pero también tiene una debilidad: nuestra oración”

 

 

 

Miércoles, 4 Diciembre 2013

“Cristo está siempre con nosotros, viene cada día y vendrá al final. Entonces Él resucitará también nuestro cuerpo en la gloria, no lo devolverá al mundo terrenal. Viviendo de esta fe, seremos menos prisioneros de lo efímero, de lo pasajero”. El Papa nos ha invitado a dar testimonio alegre de “esa condición de vida eterna hacia la que caminamos”.

 

Quiero volver de nuevo hoy sobre la afirmación: “Creo en la resurrección de la carne”.Se trata de una verdad que no es simple, y menos aún obvia, porque, viviendo inmersos en este mundo, no es fácil de entender las realidades del futuro. Pero el Evangelio nos ilumina: nuestra resurrección está estrechamente ligada a la Submitresurrección de Jesús; el hecho de que Él resucitó es la prueba de que existe la resurrección de los muertos. Quisiera presentar algunos aspectos que conciernen a la relación entre la resurrección de Cristo y nuestra resurrección. ¡Él ha resucitado! Y porque Él ha resucitado, también nosotros resucitaremos.

En primer lugar, la propia Sagrada Escritura contiene un camino hacia la plena fe en la resurrección de los muertos. Ésta se expresa como la fe en Dios Creador de todo hombre – cuerpo y alma – y como fe en Dios liberador, el Dios fiel a la alianza con su pueblo. El profeta Ezequiel en una visión, contempla los sepulcros de los deportados que se vuelven a abrir y los huesos secos que vuelven a la vida gracias a la infusión de un espíritu vivificante. Esta visión expresa la esperanza en la futura “resurrección de Israel “, es decir, en el renacimiento del pueblo derrotado y humillado (cf. Ez 37:1-14).


Jesús en el Nuevo Testamento, lleva a cumplimiento esta revelación, y vincula la fe en la resurrección a su propia persona y dice: ” Yo soy la resurrección y la vida” (Jn 11:25). De hecho, será el Señor Jesús quien resucitará el último día a los que han creído en Él. Jesús vino entre nosotros, se hizo hombre como nosotros en todo, menos en el pecado; y de esta manera nos ha tomado con él en su camino de regreso al Padre. Él, el Verbo encarnado, muerto por nosotros y resucitado, da a sus discípulos el Espíritu Santo como garantía de la plena comunión en su Reino glorioso, que esperamos vigilantes. Esta espera es la fuente y la razón de nuestra esperanza: una esperanza que, si se cultiva y se custodia, nuestra esperanza si la cultivamos y la custodiamos, se convierten en luz para Submitiluminar nuestra historia personal y también la historia comunitaria. Recordémoslo siempre: somos discípulos de Aquel que vino, que viene todos los días y vendrá al final. Si somos capaces de tener más presente esta realidad, estaremos menos fatigados ante lo cotidiano, menos prisioneros de lo efímero y más dispuestos a caminar con un corazón misericordioso por el camino de la salvación.


Otro aspecto: ¿qué significa resucitar? La resurrección -¡la resurrección de todos nosotros, eh!- tendrá lugar el último día, en el fin del mundo, por la omnipotencia de Dios, que volverá a dar la vida a nuestro cuerpo reuniéndolo con el alma, en virtud de la resurrección de Jesús. Y ésta es la explicación fundamental, porque Jesús ha Resucitado, nosotros resucitaremos. Nosotros tenemos esperanza en la resurrección, porque Él nos ha abierto la puerta: nos ha abierto la puerta a esta resurrección.

Y esta transformación en espera, en camino de resurrección, esta transfiguración de nuestro cuerpo viene preparada en esta vida por la relación con Jesús, en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía. Nosotros que en esta vida nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre resucitaremos como Él, con Él y por medio de Él.


Como Jesús ha resucitado con su cuerpo, pero no ha vuelto a la vida terrenal, así también nosotros resurgiremos con nuestros cuerpos que serán transformados en cuerpos Submitgloriosos, cuerpos espirituales. Pero esto no es una mentira, ¡eh! ¡Esto es cierto! Nosotros creemos que Jesús ha Resucitado, que Jesús está vivo en este momento. Pero, ¿ustedes creen que Jesús está vivo? ¿Qué vive? Ah, no lo creen, ¿eh? (Responden: “¡Sí!”) ¿Lo creen o no lo creen? (Responden: “¡Sí!”) Y si Jesús está vivo, ¿ustedes creen que Jesús nos dejará morir y no nos hará resucitar? ¡No! Él nos espera. Y porque ha resucitado, la fuerza de su resurrección nos resucitará a todos nosotros!


Y ya en esta vida tenemos una participación en la Resurrección de Cristo. Si bien es cierto que Jesús nos resucitará al final de los tiempos, también es verdad que, en un cierto sentido, con Él ya hemos resucitado. ¡La vida eterna comienza ya en este momento! Comienza durante toda la vida, hacia aquel momento de la resurrección final. Y ya que estamos resucitados! De hecho, mediante el Bautismo, somos incorporados en la muerte y resurrección de Cristo y participamos de la vida nueva, que es la vida de Él. Por lo tanto, a la espera del último día, tenemos en nosotros mismos una semilla de resurrección, como la anticipación de la resurrección plena que recibiremos en herencia. Por esta razón, también el cuerpo de cada uno de nosotros es resonancia de eternidad, y por ello siempre debe ser respetado; y sobre todo se debe respetar y amar la vida de los que sufren, para que sientan la cercanía del Reino de Dios, aquella condición de vida eterna hacia la que caminamos ¡Y este pensamiento nos da esperanza! Estamos en camino hacia la Resurrección. Y esta es nuestra alegría: un día encontrar a Jesús, encontrarnos con Jesús todos juntos, todos juntos – no aquí en la plaza, en otra parte – pero felices con Jesús. ¡Y este es nuestro destino!


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